Recibes un WhatsApp de tu hijo. Ha cambiado de móvil, tiene un problema urgente y necesita dinero. El mensaje parece suyo, conoce tu nombre y hasta utiliza una forma de hablar familiar. ¿Le ayudarías? Seguramente. Ahí está precisamente el peligro. Los delincuentes aprovechan la confianza que tenemos en nuestros contactos…









